La Avinguda del Tibidabo fue trazada a partir de 1899 por el doctor Salvador
Andreu, farmacéutico y promotor urbanístico, como eje central de una ciudad-jardín de lujo en la falda del Tibidabo. A lo largo de esta avenida se construyeron mansiones eclécticas diseñadas por arquitectos destacados de la época.
Enric Sagnier i Villavecchia
Enric Sagnier i Villavecchia (1858 – 1931)
Sagnier no se encasilló en un único estilo. Fue ecléctico y muy prolífico, con más de 300 edificios proyectados en Barcelona. Su trabajo transita entre el eclecticismo historicista, el modernismo y un clasicismo monumental.Su obra es un testimonio de la transformación urbana de Barcelona en los inicios del siglo XX y una parte fundamental del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Cuando hablamos de la arquitectura modernista de Barcelona, los primeros nombres que vienen a la mente son Gaudí, Domènech i Montaner o Puig i Cadafalch. Sin embargo, hay un arquitecto que, pese a ser uno de los más prolíficos y reconocidos de su tiempo, ha quedado en un segundo plano. En 1923, el rey Alfonso XIII le concedió el título de marqués de Sagnier en reconocimiento a su trayectoria profesional. Aun así, con el paso de las décadas su figura quedó eclipsada por otros arquitectos modernistas de estilo más innovador o mediático. Hoy, sin embargo, se le reconoce como el “gran arquitecto olvidado del modernismo”.
La Avinguda del Tibidabo
Un poco de contexto histórico curioso:
Modernismo, Sagnier y el Doctor Andreu:
¿arquitectura como arte o como motor social?
Debate :
¿Debe valorarse más la genialidad artística de arquitectos como Gaudí, que buscaban una obra casi única e irrepetible,
o la capacidad de adaptación y servicio de Sagnier, que supo crear cientos de edificios funcionales, elegantes y duraderos para una nueva clase social emergente?



¿El modernismo debe entenderse más como arte revolucionario o como arquitectura al servicio de la sociedad?
¿Fue el urbanismo del Doctor Andreu un ejercicio filantrópico y de visión de futuro, o un proyecto especulativo al servicio de la élite barcelonesa?.
Cuando pensamos en el modernismo catalán, solemos imaginar la genialidad casi escultórica de Gaudí o la exuberancia decorativa de Domènech i Montaner. Sin embargo, arquitectos como Enric Sagnier aportaron otra cara del movimiento: un modernismo más ecléctico, sobrio y adaptable a las necesidades de la burguesía catalana de principios del siglo XX..
