El Doctor Andreu y la esplendorosa burguesía catalana
Ruta a la falda del Tibidabo
Hoy he hecho una visita guiada de la ruta por la falda del Tibidabo, en Barcelona, y la verdad es que ha sido muy interesante.
He pasado muchas veces por allí, siempre fijándome en las casas que hay en la zona. Todas son diferentes y presentan una arquitectura ecléctica propia de los inicios del siglo XX.
Lo que más me ha sorprendido ha sido descubrir la historia
que hay detrás de estas construcciones.
Por ejemplo, supe que la casa donde hoy se encuentra el colegio Sil obtuvo un premio de arquitectura por ser una de las primeras en utilizar el cemento armado en su estructura.
También aprendí que el Doctor Andreu —conocido por las famosas pastillas y jarabes que le dieron gran fortuna— fue el impulsor de la urbanización de la falda del Tibidabo. Además de su visión empresarial, realizó algunas acciones de gran valor social, como donar los terrenos donde actualmente se levanta el edificio de la Caixa, sede del Museo de la Ciencia (CosmoCaixa).
Ha sido una experiencia enriquecedora, no solo por el paseo, sino también por redescubrir un pedazo de la historia de Barcelona y de la burguesía catalana de principios del siglo pasado.

31 agosto 2025
La Casa Ignasi Coll Portabella, diseñada por Enric Sagnier y situada en la Avinguda del Tibidabo (hoy sede del colegio SIL), fue galardonada con el premio del Ayuntamiento de Barcelona en la categoría de chalés correspondiente a 1918.
"Donde la arquitectura dialoga con el arte”
Centro Niemeyer:
Espacios que te inspiran
Fue Inaugurado en 2011, es la única obra en España del genial arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.
Arquitectura viva: donde la arquitectura dialoga con el arte
El Centro Niemeyer no es solo un conjunto de edificios. En él, la arquitectura deja de ser un mero contenedor funcional para convertirse en una experiencia sensorial y emocional, en diálogo constante con el arte, la luz, el paisaje y la historia.
Oscar Niemeyer, influenciado por la Bauhaus y su visión integradora, entendía que el arte no debía estar encerrado en museos, sino vivir en los espacios cotidianos.
En Avilés, lo logra con formas curvas que parecen bailar con la luz del norte, con materiales que cambian según el sol, y con una disposición que invita a recorrer, descubrir y sentir.
La Bauhaus defendía la unión entre arte, diseño y funcionalidad.
Niemeyer va más allá: humaniza la arquitectura, la vuelve poética.
El puente de colores que conecta el centro con la ciudad industrial no es solo una vía de acceso, sino un símbolo de reconciliación entre lo útil y lo bello, entre lo gris y lo creativo.
En este espacio, el arte no está colgado en las paredes: es la pared, es el suelo, es la sombra que se proyecta.
La arquitectura se convierte en un lienzo vivo, en una escultura habitable, en una coreografía de volúmenes y vacíos que nos invita a mirar con otros ojos.
Mi visita al Centro Niemeyer de Avilés
Hace unos días tuve la suerte de visitar el Centro Niemeyer en Avilés, Asturias, y fue una experiencia que me dejó fascinada. No solo por su arquitectura sorprendente, sino por la historia y el pensamiento que hay detrás de cada detalle.

